23 de febrero de 2026

Pizzería Barro: 150 pedidos por semana, cero cuadernos y el fin del caos en WhatsApp

Por Walter J. Gallinger

Equipo Ojapo

Pizzería Barro: 150 pedidos por semana, cero cuadernos y el fin del caos en WhatsApp

En una esquina de Concepción del Uruguay, donde se cruzan J. J. Bruno y 28 del Oeste Norte, un horno a leña trabaja cada semana hasta quedar al rojo. De ahí sale Barro: pizzas artesanales con ingredientes frescos e invenciones que no encontrás en otro lado. Detrás del fuego está Ignacio, un tipo que encontró en la pizza su forma de expresarse.

De las cocinas de Buenos Aires a su propio horno

Ignacio empezó trabajando en cocinas profesionales de Buenos Aires en 2021. El ritmo era intenso y el ambiente no era lo que esperaba, así que volvió a su ciudad. Por casualidad, cayó en una pizzería donde el maestro pizzero estaba por irse y necesitaban a alguien con ganas de aprender y trabajar con ritmo. Ignacio no sabía hacer pizzas, pero le puso toda la garra. Luis, el otro socio, fue generoso con él y juntos sacaron la pizzería adelante.

Hasta que en 2023 decidió dar el salto. Quería cosas que no iba a alcanzar trabajando para otros. Ahí nació Barro: un proyecto propio, con identidad, con fuego y con la ambición de hacer las cosas a su manera.

Imagen de Barro

El caos de crecer con WhatsApp

Con el boca en boca, Barro fue creciendo rápido. Los pedidos llegaban por WhatsApp, llamadas e Instagram, todo mezclado. Lo que al principio era manejable se convirtió en un problema real: tareas repetitivas, errores al pasar los pedidos a mano y notificaciones que se perdían entre tanto mensaje, dejando a clientes esperando una respuesta que a veces no llegaba.

"Muchas veces perdimos pedidos. Tantos escenarios distintos que no había ajuste que sirviera", cuenta Ignacio. Con casi 150 pedidos por semana, anotar todo en cuadernos ya no era una opción.

Barro se sube a Ojapo

Hace un mes, Ignacio activó su tienda en Ojapo y el cambio fue inmediato. Lo primero que destacó fue la organización del despacho: en una sola pantalla puede ver qué pizzas hay que preparar, para dónde van y a qué hora se pidieron. Sabe qué pizza entra al horno y cuál sale para reparto, sin gritos ni papeles perdidos.

Pero lo que más le simplificó la vida fue que sus clientes ahora tienen un menú claro y descriptivo donde elegir, sin necesidad de estar preguntando precios o ingredientes uno por uno.

Y hay un bonus que no esperaba: el cierre de caja digital. "Si todavía tenés un sistema analógico, es lo más", dice Ignacio. La recopilación de datos y el control del dinero pasó a ser mucho más específico y confiable.

¿Y los clientes qué dicen?

Ignacio reconoce que al principio algunos clientes dudaron. Hay gente que se asusta con lo nuevo. Pero la realidad es que la mayoría pudo completar su pedido sin problemas, porque el proceso es muy simple. "Incluso recibieron comentarios por lo linda que quedó la página de la tienda"

La conclusión de Ignacio es directa: "Se lo recomendaría a cualquiera que venda comida. Aumentás tu capacidad de toma de pedidos, y además es muy acorde a todo lo otro que necesitamos."

Del barro nace lo bueno

Barro no es solo una pizzería. Es el proyecto que le cambió la vida a Ignacio: de las cocinas ajenas a su propio horno, de los cuadernos manchados a una operación organizada. Y en Ojapo estamos orgullosos de ser parte de esa historia, poniendo la tecnología al servicio de quienes hacen las cosas con las manos y con el corazón.

Podés ver la tienda de Barro y hacer tu pedido en barro.ojapo.com.ar

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